
Los especialistas advierten sobre lo que podría suceder si compañías
como Palantir se inmiscuyen en la información sensible de la población
local y construyen redes de vigilancia masiva. Por el momento, aunque no
hay ninguna confirmación al respecto de su involucramiento en este
lanzamiento, lo que sí se sabe es que el fundador Peter Thiel estrechó
lazos con la administración libertaria de manera reciente.
La noticia
fue comunicada desde el Ministerio de Capital Humano en un video cuya
voz en off dice: “Por primera vez Argentina lidera el futuro social. Un
cambio de paradigma en las políticas sociales con el uso de IA. Durante
décadas, el Estado reaccionó sin poder anticipar. Estamos entrando en
una nueva era, hoy Argentina da un paso histórico. Lanza el primer
gemelo digital social: un sistema que integra datos reales para simular,
anticipar y optimizar políticas públicas”. Y continúa: “Integramos
información de múltiples fuentes en una base unificada que, mediante IA,
identifica lo relevante y proyecta escenarios posibles. El gemelo
digital convierte la experiencia social en inteligencia pública”.
En
otro apartado, el anuncio convoca a “los principales actores del mundo”
para construir “el primer modelo global”. Es un punto controvertido de
la novedad, porque no se sabe quiénes son esos otros actores. Beatriz
Busaniche, directora de la Fundación Vía Libre, no cree en meras
coincidencias y confía en que el enigma tiene nombre. “Este es un
anuncio que se iba a hacer en algún momento porque no es accidental ni
casual que Peter Thiel esté instalado aquí en Buenos Aires. Se ha
reunido varias veces con el presidente Milei, con Caputo y otros
funcionarios. Está claro que vino a hacer negocios. Peter Thiel es una
figura altamente representativa del tecnofascismo emergente que trabaja
para sostener la hegemonía de EE. UU. en este momento geopolítico tan
particular”, explica. De hecho, el gemelo digital es uno de los
productos que conforma la cartera de Palantir; es un producto que le han
vendido a varias gestiones en el mundo”.
De manera reciente,
Palantir difundió un manifiesto que establece los objetivos de la
empresa. Busaniche comenta: “Ellos sostienen que la empresa tecnológica
le debe mucho a EE. UU. y por lo tanto debe involucrarse activamente en
su defensa. Esencialmente porque es una firma que ha sido desarrollada
con fondos de la inteligencia, de la CIA”.
Y sigue: “Afirman que la
sociedad occidental está en decadencia y promueven que se debe crecer
económicamente a partir de la vigilancia, el hard power. Las tecnologías
que vende son para la toma de decisiones, para la gestión; van más allá
de la simple automatización de un proceso. En EE. UU. la empresa cruza
datos útiles a la policía migratoria para rastrear objetivos de
deportación”.
¿Qué son los gemelos digitales?
Javier Milei
compartió el video de Capital Humano y se mostró exultante en X:
“Argentina se adelanta al futuro, porque el futuro no espera” y luego
celebró la aplicación de la IA. “El ministerio de Capital Humano
presenta el gemelo digital, un cambio de paradigma en la política social
con el uso de IA”, expresó. Referentes opositores como Agustín Rossi
publicaron en X: “Presenté un pedido de informes solicitando información
que permita corroborar la transparencia, legalidad y garantía de
protección de derechos. El futuro no puede convertirse en vigilancia
sobre la ciudadanía”.
Natalia Zuazo, especialista en tecnopolítica,
señala a Página/12: “Lo anunciado por el gobierno se parece a un sistema
de puntuación social. Básicamente es un mecanismo que recopila datos de
las personas para asignarles un lugar en un ranking. Es lo que se
conoce como social scoring. Eso después permitiría ordenar la entrega de
beneficios sociales, asistencia, vouchers, créditos o lo que sea. Se
producirá a partir de un cruce y perfilado de la información que tenga
el Ministerio y de otras bases de datos, que no sabemos cuáles son”.
Emmanuel
Iarussi, investigador del Conicet en el Laboratorio de IA de la
Universidad Torcuato Di Tella, define: “Un gemelo digital es una copia
de algo que existe en la realidad. Podés tener un gemelo del motor de tu
auto y te sirve para realizar pronósticos. Le brindás datos como la
vibración, la temperatura exterior, las condiciones de uso, y con esos
datos poder ver su comportamiento y si va a resistir la instancia
próxima en una carrera o un paseo por la ciudad. Los gemelos son
simulaciones, abstracciones de la realidad”.
Peligros en puerta
En
todo lo referido al manejo de datos sensibles, los organismos
internacionales recomiendan una gestión “lo más transparente posible”.
Sin embargo, Zuazo duda de esa posibilidad con el actual gobierno. “Hay
un tema muy importante vinculado a la opacidad. Tenemos que saber qué
empresas están trabajando, quién las contrató, cuánto les pagan y qué
datos recogerán. Una cosa es si acceden a datos del Anses y otra si se
cruzan datos provenientes de plataformas, como las redes sociales. Cosas
que ya hacen empresas como Palantir; eso implicaría ir un paso más
hacia un futuro muy peligroso”. Consumos, deudas, historias clínicas,
antecedentes judiciales: básicamente toda la información que el Estado
ha recolectado a lo largo de los años y que los argentinos no saben que
tiene.
Iarussi comparte la incertidumbre: “No se entiende qué datos
utilizarán. ¿Son públicos? ¿De dónde provienen? ¿Quién los va a usar? No
sabemos si están alojados en servidores nacionales o están en
servidores de otros lados”. Busaniche agrega: “El Estado recopila una
cantidad inmensa de datos, arrancando por el día en que nacemos, cuando
nos asignan un DNI. De ahí en adelante, reúne un gran volumen, desde
nuestra filiación, nuestra historia clínica, estado de salud, recetas,
nuestro patrimonio, inmuebles y vehículos a nuestro nombre y educación.
Lo que propone el gobierno es unificarlos en una sola base; hay que
pensar que Capital Humano es la cartera con la mayor cantidad de datos
sensibles en el presente”.
Zuazo refiere a la experiencia
internacional: “Hay países que utilizan estos sistemas. China es el caso
más conocido; India tiene un sistema muy estructurado y complejo;
Singapur también; así como las naciones árabes. Hay otras regiones donde
el social scoring está prohibido, por ejemplo, en la Unión Europea;
toda esa información junta puede generar discriminación y
estigmatización. Es por este motivo que se necesita contar con un
sistema de seguridad de datos muy robusto”.
A contramano, Argentina
destaca por su vulnerabilidad a filtraciones y hackeos. Zuazo apunta:
“Hay una estructura de seguridad de información del Estado que cambia
permanentemente y no tiene un trabajo sólido. En paralelo, nuestra Ley
de protección de datos es del 2000 y no está actualizada para este tipo
de situaciones en las que se agrega información y se utiliza a la IA.
Esto se puede tornar sumamente peligroso”.
Hablar de datos en el 2000
no tenía nada que ver con lo que se puede llegar a discutir hoy Hay
autores que, basados en el protagonismo de la información en esta era,
llaman a la fase actual como “capitalismo de datos”. Otros iluminan su
reverso y lo bautizan “capitalismo de plataformas” porque son esas
compañías intermediarias (Amazon, Uber, Mercado Libre, Facebook) las que
aglutinan y aprovechan datos, quienes mejor se valorizan.

