
El número de enero es muy esperado ya que es el primero que se realizó
con los parámetros del nuevo IPC, que se supone tiene ponderadores más
acordes a los consumos actuales de los argentinos. Ese índice estaba
listo desde hace meses pero Lavagna lo demoró para que no interfiriera
en el año electoral, lo que generó sospechas de que el gobierno temía
que le diera un número de inflación más alto.Recientemente el Indec
modificó la manera en la que mide el Índice de Precios al Consumidor
(IPC), en medio de repoches porque el número estaba alejado de lo que se
percibía en los hogares. La aplicación de la nueva metodología estaba
en disputa porque al gobierno de Javier Milei le aterraba que diera
índices aún más altos que impactaran sobre su principal activo
electoral: la baja de la inflación.
La salida de Lavagna se produce
también en un escenario de “ruidos internos” debido al congelamiento de
salarios en el instituto, situación que tensó la relación con la planta
de trabajadores.

