
Argentina fue un gran negocio financiero en los últimos meses, pero
también es uno de los emergentes más frágiles del nuevo escenario
global. Los informes que recomendaron ahora bajar exposición a la deuda
argentina, tomar ganancias y esperar.
Las entidades también pusieron
condiciones para un eventual regreso a la Argentina. La principal es
levantar el cepo cambiario, algo que hace más de un año el ex ministro
Domingo Cavallo le viene reclamando a Milei. Para los fondos
internacionales, mientras Argentina mantenga restricciones al movimiento
de capitales, seguirá siendo un destino de alto riesgo. El diagnóstico
fue compartido incluso por el BID, en su análisis de vulnerabilidad
financiera.
Los informes insistieron que la acumulación de reservas
sigue siendo insuficiente para sostener la estabilidad cambiaria. El
Banco Central informa reservas brutas por encima de los 46.000 millones
de dólares, pero cuando se descuentan swaps, encajes de depósitos y
otros pasivos siguen negativas en USD 15.000 millones. El Banco Central
informa reservas brutas por encima de los 46.000 millones de dólares,
pero los analistas descuentan varios componentes. En esa cuenta aparecen
swaps, encajes de depósitos y otros pasivos. Cuando se hace ese ajuste,
las reservas netas siguen en terreno negativo, que se acerca a los USD
15.000 millones. A eso se suma una discusión que circula entre los
operadores del mercado: el oscuro destino del oro de las reservas.
Algunos bancos descuentan alrededor de 6.000 millones de dólares
correspondientes a reservas en metal cuya localización no está del todo
clara en la contabilidad pública. Esa resta vuelve todavía más frágil la
posición externa del Banco Central, según comentan operadores del
mercado. El otro interrogante es el campo. Los bancos mencionaron la
expectativa sobre la liquidación de la cosecha. En los informes aparece
una duda central: si los productores van a vender dólares con un tipo de
cambio que muchos consideran atrasado. La respuesta a esa pregunta
define buena parte de la disponibilidad de divisas de los próximos
meses.
Ese punto tiene otra derivación política. Los analistas
señalaron que no hay margen fiscal para bajar retenciones, una de las
demandas históricas del sector agroexportador. LPO adelantó que la
poderosa cámara de exportadores CIARA iba a volver a exigir una baja de
ese tributo antes de liquidar las posiciones de la cosecha gruesa que
comienza en abril.
A eso se suma una discusión que circula entre los
operadores del mercado: el oscuro destino del oro de las reservas.
Algunos bancos descuentan alrededor de 6.000 millones de dólares
correspondientes a reservas en metal cuya localización no está del todo
clara en la contabilidad pública.
En ese clima circuló uno de los
informes más comentados de la semana, el de Bank of America, que lleva
un título directo: "Close position in GD35". La recomendación es cerrar
posiciones en el bono argentino con vencimiento en 2035.
La lógica
es simple. Los bonos subieron fuerte en los últimos meses y los fondos
que entraron temprano ya capturaron gran parte del rendimiento. El
propio informe aclara luego, de manera un poco contradictoria, que el
banco mantiene una visión constructiva sobre la deuda argentina.
Los
docuumentos d elos bancos mencionan el salto del riesgo país en los
últimos días y factores políticos locales, como los problemas de cierres
de empresas, protestas sociales y una eventual erosión de la
popularidad presidencial, que revelaron las últimas encuestas.
En
ese contexto apareció otro factor que juega en contra de la Argentina.
El Tesoro de Estados Unidos anunció este martes medidas que apunta a
retraer la liquidez en dólares en el sistema financiero internacional.
La
señal es relevante porque marca un cambio en el clima global que había
acompañado el rally de los bonos emergentes. Cuando el Tesoro endurece
las condiciones financieras, los flujos hacia activos de mayor riesgo
tienden a reducirse.
Para Argentina el impacto potencial es mayor:
el esquema financiero del Gobierno depende en gran medida de que
continúe el financiamiento externo y el apoyo político de la
administración Trump, que enfrenta una elección de medio término muy
desafiante en noviembre.

