
Además, los que están en línea con el programa libertario y aún lo
bancan son cada vez menos: sólo en marzo, satisfacción con el rumbo cayó
5 puntos y pasó del 33 al 28 por ciento la cantidad de personas que
acuerdan con el rumbo oficial.
El trabajo de UDESA precisa que la
insatisfacción alcanza al 68 por ciento de los encuestados, mientras que
también se ve una erosión en lo que tiene que ver con los niveles de
aprobación presidencial.
El informe muestra afirma que “la aprobación
del gobierno de Javier Milei continúa bajando, situándose en un 36 por
ciento (frente al 39 por ciento de marzo). Por el contrario, la
desaprobación subió al 61p por ciento, consolidando una tendencia
negativa”. Aún así, la comparativa histórica sigue favoreciendo a Milei
contra sus dos antecesores inmediatos: a pesar de la caída, el líder
libertario se mantiene en una posición intermedia. “Su aprobación está
por debajo de la que tenía Mauricio Macri en este mismo periodo de
mandato, pero sigue siendo superior a la que registraba Alberto
Fernández”. UDESA aporta una tercera mirada, que es la medición sobre la
Crisis de Confianza en los Poderes. Allí se ve que “la satisfacción con
el desempeño del Poder Ejecutivo cayó del 28 por ciento al 26 por
ciento. El Congreso sigue siendo el área más cuestionada, con solo un 16
por ciento de satisfacción para el Senado y un 15 por ciento para la
Cámara de Diputados, ambos en caída respecto al mes anterior”.
La economía pega duro
Reporta
el instituto de la San Andrés que hay un cambio en el ranking de
preocupaciones económicas, con el empleo quedándose al tope de lo que
más preocupa.
“La falta de trabajo se consolidó como el principal
problema del país con un 40 por ciento (subió 4 puntos desde marzo). Le
siguen de cerca los bajos salarios (39 por ciento) y la corrupción (38
por ciento)”, precisaron. Agregaron, además, que ha vuelto al ranking de
problemas la situación de la inflación. “Tras haber perdido
centralidad, el informe destaca que la preocupación por la inflación
vuelve a aparecer en el radar de las principales inquietudes de los
ciudadanos (20 por ciento)”. También se refleja como creciente el
“Pesimismo Retrospectivo y Prospectivo”. Refieren que “el sentimiento de
que el país está peor que hace un año se acentuó: un 56 por ciento
tiene una visión retrospectiva negativa”. Hasta ahora, aún en la crisis,
Milei conservaba una visión de la opinión pública de que el futuro
podía ser mejor, pero eso empezó a perderse en casi todas las encuestas.
El trabajo de UDESA grafica que, hacia adelante, el 43 por ciento cree
que la situación empeorará en el próximo año, con un aumento del
pesimismo en todos los segmentos.
No hay voceros
En medio de la
crisis y los hechos de corrupción, el gobierno de Milei perdió el rol de
vocero que tenía hasta hace unos meses el jefe de Gabinete, Manuel
Adorni.
“Desgaste de los Voceros”, especifica UDESA respecto a este
tema y precisa que “se observa un desgaste notable en las figuras de
comunicación del gobierno”. En ese contexto, fue Adorni quien
precisamente sufrió la mayor caída en imagen positiva (baja de 9 puntos)
y tiene el diferencial más bajo del gabinete (-51 por ciento), seguido
por Karina Milei (-50 por ciento)
Cae Milei, suben Kicillof y Bregman
Aborda
UDESA, además, cuáles son los Dirigentes con “Diferencial Negativo”,
donde el escenario es generalizado: “Absolutamente todos los dirigentes
políticos medidos mantienen un diferencial de imagen negativo (más
imagen negativa que positiva)”, argumentan.
Dentro del pelotón, las
figuras con mayores caídas en su imagen positiva en marzo fueron Javier
Milei (-4 puntos) y Patricia Bullrich (-2 puntos).
Naturalmente, ante
la desaprobación del gobierno, las figuras opositoras mejor
posicionadas son Axel Kicillof, con un 31 por ciento de imagen positiva
total, y Myriam Bregman (29 por ciento), Ambos lideran, junto a CFK,
ampliamente entre los entrevistados que desaprueban la gestión oficial.
En resumen, abril muestra un escenario de ajuste de expectativas, donde
el desempleo y los salarios desplazan a otros temas y la aprobación del
oficialismo empieza a mostrar signos de desgaste sostenido.

