
“Las denuncias falsas no existen. Lo que hay es falta de denuncias y
esto es porque denunciar es un laberinto cruel, caro y en general muy
poco exitoso”, apuntó una de las denunciantes. La denuncia fue
presentada ante la justicia federal y alcanza también al senador Juan
Carlos Pagotto y al exministro Mariano Cúneo Libarona. Está encabezada
por el exjuez de Cámara Federal Carlos Rozanski, la psicóloga y
periodista Liliana Hendel y la profesora consulta de la UBA Dora
Barrancos, y fue firmada por una larga lista de referentes en derechos
humanos, entre ellos, Nora Schulman, Nelly Minyersky, Taty Almeyda,
Francisco “Paco” Olveira. Mónica Macha, Susana Toporosi, Diana Maffia y
Alberto Kornblihtt. Se acusa a Losada de liderar una operación
sistemática destinada a intimidar a profesionales que asisten a niños
víctimas de abusos sexuales y de realizar apología del crimen al
ensalzar a condenados por pedofilia. Específicamente, los delitos son:
coacciones, encubrimiento agravado, apología del crimen, violación de
los deberes de funcionario público y abuso de autoridad. La maniobra,
dice la denuncia, opera simultáneamente en la ciudad de Buenos Aires y
en Santa Fe, pero tiene efectos en todo el país. El epicentro es el
despacho de la senadora santafecina, que impulsa un proyecto de ley que
ya fracasó dos veces, basado “en un fenómeno inexistente en la República
Argentina”. “Hay dos situaciones muy concretas que impulsan la
presentación de esta denuncia. Una tiene que ver con detener el proceso
que llevaría a convertir en ley un instrumento legal al servicio de
castigar, disciplinar y volver a invisibilizar las violencias contra
mujeres, niñas, niños y adolescentes”, dijo Hendel, secretaria de
Mujeres, Políticas de Géneros y Diversidades de La Matanza, a Página/12.
“En segundo lugar, esta denuncia invisibiliza a quienes están
promoviendo esta ley lo que buscan es garantizar la impunidad de los
violentos, algo que el sistema judicial desde su profunda misoginia
viene demostrando desde hace mucho tiempo. Primero con los femicidios
denominados en expedientes como crímenes pasionales. Y en las últimas
décadas con las madres protectoras a las cuales invisibilizan y castigan
legalmente sacándoles la posibilidad de maternar y cuidar. El mayor
delito de ellas ha sido creerles a sus hijas e hijos, no denuncian
falsamente”, agregó.

