
Creemos que los anuncios (de sanciones del presidente Milei) no tendrán efecto en las operaciones en Sea Lyon, sostiene el desafiante texto de la petrolera israelí. El texto proclama la validez de las licencias otorgadas por el gobierno de las Islas Fakland, un territorio autodeterminado del Reino Unido, que tiene el pleno respaldo del gobierno del Reino Unido. Es uno de los puntos políticamente más sensibles de la respuesta: Navitas ubicó explícitamente a Londres detrás del proyecto. Pero el tramo más fuerte del comunicado aparece al final. El proyecto contempla una inversión inicial estimada en unos 2.200 millones de dólares. Navitas controla el 65% del proyecto y Rockhopper conserva el 35%. La empresa de Tadmor cotiza en Tel Aviv. El magnate israelí es un jugador muy importante en los negocios de ese país, un dato particularmente incómodo para Milei por la alianza política que construyó con Israel. El plan contempla otras 38 perforaciones y podría sumar una capacidad de producción de 125 mil barriles diarios. La reacción de las compañías expone así el límite concreto de la amenaza argentina. Milei prometió aumentar el costo de operar en Malvinas, pero menos de 24 horas después las empresas le contestaron que seguirán adelante y que consideran que Buenos Aires no tiene capacidad para alterar el calendario de la explotación. En Reino Unido se burlan de Milei: Es un tigre de papel que busca tapar sus fracasos económicos.

