
El Ministerio del Interior dijo que unos 1.000 policías resultaron heridos en los disturbios. El jefe de la cartera del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que se registraron saqueos o intentos de saqueo en varias ciudades, entre ellas París, Ruan, Nantes, Toulouse y Marsella. Pero en la ciudad de Limoges, 400 kilómetros al sur, los bomberos debieron acudir a contener un incendio que estaba devorando el edificio del ayuntamiento, una construcción del siglo XIX. La prefectura local informó que dos tercios de la fachada habían desaparecido y que el edificio estaba en gran medida perdido. El ministro del Interior declaró a periodistas que se había producido una intrusión y un incendio provocado en el interior del edificio. Un joven perdió una mano"por causa de un artefacto explosivo en Saint-Étienne, según informó en redes sociales Régis Juanico. Una amplia variedad de grupos se sumaron en todo el país después de las protestas estudiantiles registradas durante varias semanas. Las manifestaciones comenzaron el mes pasado en escuelas de los barrios periféricos pobres del norte de París, donde la indignación por las ausencias de los profesores y el mal estado de las instalaciones se transformó rápidamente en un movimiento a escala nacional contra la desigualdad, la escasa inversión pública y el deterioro del nivel educativo.La Confederación General del Trabajo (CGT) de Francia calificó esta última oleada de manifestaciones como una nueva etapa en el proceso de movilización y sostuvo que el gobierno debe responder sin demoras a las demandas de la población. Entre los cambios que insta al gobierno de Macron a aceptar figuran aumentos de salarios y pensiones, así como el restablecimiento de un impuesto sobre la riqueza. La CGT llama a continuar con la movilización pacífica junto a los jóvenes en los próximos días, que culminará en una gran jornada de huelga intersindical" el 5 de noviembre.

